miércoles, 2 de mayo de 2007

¿Los medios, los individuos detrás de los medios o nosotros?

OBSERVATORIO DE MEDIOS

Por Ariel. B. Guzzardo

Hipótesis:
Nosotros tenemos tanta culpa como los medios de que éstos sean como son.

Desarrollo:
Normalmente tendemos a criticar a los Media atribuyéndole una cierta “personalidad malévola”. Mas de una vez escuche a individuos decir “los medios nos manipulan a voluntad”, y yo me pregunto hasta que punto es esto cierto. Siempre parece que nos olvidamos de las personas que están detrás de esos medios, y que son, los que en cierta medida les dan “vida” a los mismos. Pero tampoco pasemos por falsos Santos, porque nosotros que somos los que estamos expuestos a los medios, también tenemos algo de culpa, ya que los mismos existen por y para nosotros.
Verán, el filósofo español José Ortega, junto con su colaborador Gasset, escribieron uno de los libros mas representativos del siglo XX, “La Rebelión de las Masas”. En este libro hablan del “Hombre Masa”, una especie de individuo conformista que solo le interesa su bien propio y que esta creído de que la sociedad existe solo para él.

Este concepto también sería definido como “Integrados” por Humberto Eco. Es aquel individuo que se adapta a la sociedad y que en cierta forma esta “anestesiado”, en otras palabras, es obediente a lo que la sociedad marca como pauta de comportamiento. Este fenómeno del “hombre masa” apareció cuando surgieron las grandes ciudades centralizadas, y se vio expandido, en cierta forma, por la aparición de los media y de la mentalidad consumista del capitalismo.

Las Necesidades del mercado y la Ambición del dinero fácil fue lo que comenzó a corromper los medios de comunicación. Pero como todos podemos ver, no es algo que haya pasado a propósito, fue algo que se fue dando con el tiempo. Todos tenemos la necesidad de trabajar de algo y de ganar dinero para sustentarnos existencialmente. El problema se da cuando comenzamos a afectar la vida de los demás a costa de nuestro desempeño como profesionales. Aunque hay que admitir que hay barios individuos que trabajan en los medios, y que de profesionales no tienen nada.

En fin y en principio, esta necesidad de “dinero fácil” fue, o mejor dicho, es lo que comenzó a corromper las tandas televisivas, solo por mencionar un ejemplo. Lo importante ya no era comunicar o informar al público, sino captar la atención de éste sin importar con que y tratar de sacar la mayor cantidad de provecho posible. Por eso es que hoy en día ya no se respeta nada en los medios, en especial en la TV, y así es como terminamos, viendo novelas con contenidos bastantes subiditos de tono, en el horario para menores.

De cualquier forma, no expongamos todos los defectos de la televisión, tomemos por un segundo el caso de las revistas. Pongámonos a pensar cuando fue la última vez que vimos a una mujer aparecer en una revista argentina, completamente vestida. Seguro que más de uno no debe recordarlo. O incluso tengamos en cuenta los temas que la mayoría de estas revistas tratan. Solo voy a mencionar algunos: Dietas (de todo tipo), Lo “IN” y lo “OUT” en la moda, las eternas listas de productos de belleza, la vida privada de “supuestas” personalidades de la farándula, incluyendo lo que hicieron, lo que no hicieron, lo que dejaron de hacer y lo que van a hacer. Ahora bien, no me malentiendan, esta bien que uno quiera cuidarse, estar en forma, que quiera estar saludable, pero verdaderamente esto ya es cualquier cosa, y las “victimas” directas de todo esto son en su mayoría mujeres.

Observemos los temas mencionados con anterioridad, pero con mas detalle: las dietas, lo IN y lo OUT, que si son lindas o si son feas. O sea, inconscientemente les están metiendo en la cabeza que son feas y gordas a la mayoría de las mujeres, a la mayoría de las adolecentes. Y esto se arraigo tanto en la sociedad, que prácticamente hoy en día no hay mujer que no diga: - Huy!, hoy comí una porción de pizza de más, tengo que ir a gym.

Tengamos en cuenta, la cantidad de casos de anorexia y bulimia que existen hoy en día. Las estadísticas dicen que 1 de cada 25 adolecentes sufren algún desorden alimentario y de ellos, el 10% padece bulimia y/o anorexia. Desde hace unos años, la argentina es el segundo país -después de Japón- con los índices más altos de casos de bulimia y anorexia en el mundo.
Lo peor de todo esto, es que en el inconsciente colectivo se afianzo la idea de que para ser triunfador hay que ser flaco y lindo y si no lo sos, no servís; y si bien son muchas las mujeres que son afectadas por este “constructo”, los hombres no nos quedamos atrás.

En Definitiva, los medios no nos están afectando a nosotros, sino que somos nosotros mismos los que nos afectamos, y lo peor es que no nos damos cuenta. Es decir, ¿Es necesario que halla más casos de jóvenes con trastornos alimentarios para darnos cuenta de que tenemos que actuar?, de que tenemos que ser mas consientes de cómo usamos los medias. ¿No les llama la atención como ha disminuido el índice de edad de adolecentes en el desarrollo de la actividad sexual? O es necesario que sigan apareciendo casos de adolecentes que son padres a una edad muy temprana para darnos cuenta de que la tanda televisiva, que esta violando los horarios de protección al menor y que estimula a la mayor parte de la juventud a querer actuar como adultos irresponsables, debería cambiar. ¿Es necesario que pase todo esto? Entonces, las personas que trabajan detrás de los medios, si bien son personas normales que solo quieren ganarse la vida haciendo lo que mas les gusta hacer, parecen no importarles como afectan a la sociedad, y si les importan , verdaderamente son muy pocos. Por lo visto parece que sí es necesario que sigan pasando estas cosas, parece que sí es necesario que las dejemos llegar a su extremo para darnos cuenta que tenemos que hacer algo.

No podemos quedarnos cruzados de brazos y nada más. Verdaderamente es necesario que actuemos. No seamos un “Hombre Masa”; es necesario que ayudemos todos a construir una sociedad mejor, una sociedad responsable y consiente de sus actos, y no es nada complicado, solo tenemos que poner un poco de cada uno de nosotros y ser nosotros mismo; y para lograr esto, tenemos que ser sinceros con nosotros mismos y entre nosotros también. Tenemos que reconocer nuestros errores, pero no ponernos mal por ellos, sino aprehender de ellos para poder reparar nuestras faltas y no volver a cometerlos.
Queda en nosotros hacer algo o no. Es verdaderamente simple, solo hay que elegir y decir que “sí”, y pensar en el futuro y todo lo que podríamos hacer como una sociedad unida, o decir que “no” y dejar que la sociedad de hoy quede en manos de su destino y se valla todo por la “cañería”. Así que, la respuesta es fácil, digamos todos que sí y no seamos “Hombres Masa”.

Conclusión:
Los medios son causa y consecuencia de nuestras acciones y esas acciones desencadenan hechos que nos afectan a nosotros mismos, “no es Dios quien castiga al hombre, sino el hombre a si mismo por las malas decisiones que toma” (1).
Pero no todo esta perdido, todavía podemos arreglar las cosas, si ponemos manos a las obras, claro esta. “Lo único que hace falta para que el mal triunfe es que el Hombre bueno no haga nada” (2). Por eso, el futuro de los Media y el nuestro, depende solo de nosotros.



(1)-Madre Angélica
(2)-Frase citada de la película “Lagrimas de Sol

1 comentario:

Big Blue Com. dijo...

Big Blue Com.
Partiremos del concepto “integrados” de Humberto Eco, en la cual tenemos individuos que obedecen a lo que la sociedad marca como pauta de comportamiento. Pero agregaríamos que los medios de comunicación son aquellos que establecen de alguna manera la pauta a seguir por la sociedad y que esta última la pone en práctica; dichas influencias la podemos encontrar en la publicidad, en los estándares de moda, estilos de vida, campañas sociales, etc. Aunque muchas veces no existe un juicio apropiado por parte de la sociedad en discernir correctamente lo que es bueno o malo en la información que presentan los medios. Como dice el autor, no solo tienen la culpa los medios sino también nosotros que no ponemos un alto al tipo de información que recibimos y es por esto que los medios son lo que son, porque nos comportamos como receptores pasivos. Creo que en nuestra sociedad existen individuos que son más vulnerables a ser manipulados por los medios de comunicación, como también existen personas que crean un opinión acerca de dicho mensaje. Según Lazarsfeld, la influencia interpersonal es más fuerte que la influencia de los medios de comunicación, puesto que ya no son individuos aislados, sino que interactúan entre si. No todos los individuos son iguales, por lo que existen unos más activos que otros.

Podríamos decir que en nuestra sociedad se refleja este concepto “integrados” de Humberto Eco, puesto que nuestra sociedad esta conformada en la mayoría por individuos que muchas veces carecen de criterio y concientización al ser expuestos a los medios de comunicación, un ejemplo: cuando a una adolescente se le ve muy preocupada por mantener una figura delgada y lo que hace es dejar de consumir alimentos y todo ello para mantener los estándares de moda que en los medios se ven reflejados, la sociedad los acepta y lo pone en práctica de forma distorsionada e inconscientemente. Existen tantos casos de anorexia y bulimia, parte de la culpa es de los individuos que manejan los medios y nos muestran esos estándares de belleza escueta, pero también la culpa es de nosotros mismos los receptores por no saber decodificar adecuadamente el mensaje y pensar que aquello es lo que se debe de adherir a nuestro estilo de vida.

Sin embargo, no debemos de olvidar que existe en los medios las pautas publicitarias, y estas están diseñadas para el ámbito comercial, no existe específicamente para informar al público, sino que involucra más que eso, incluye también obtener una respuesta afectiva y una respuesta de comportamiento a fin de influir en el comportamiento de compra. Claro esta que ello no expende a la publicidad de que muestren contenidos beneficiosos para la sociedad, mas no contenidos que alteren negativamente a la sociedad. Muchas veces los medios, la publicidad empleada se rigen en base a cuanto dinero ganarán y si les beneficia materialmente de algún modo, pero se olvidan de los valores y ética que deben tener en lo que difunden y en la interpretación de los receptores, claro que esto último depende de su tipo de preparación académica, edad, estrato social, etc.

La publicidad y las imágenes de los media han logrado mayor importancia dentro del crecimiento dinámico del capitalismo. Se convirtió en un discurso capaz de proponer una nueva forma de subjetividad para el orden social producido por el capitalismo. La publicidad modifica el curso del pensamiento diario de las personas. Al adoptarse la postura psicológica ante el discurso publicitario, se amplia el esquema retórico que se había utilizado para estudiar las técnicas de persuasión de los textos publicitarios1.

Sin embargo creo que también hace falta difundir a toda la sociedad que existen códigos de ética de la industria de la comunicación en cualquier país y que ello debe de hacerse respetar. No solo porque sea un código y no una ley se debe de pasar por alto su legislación.
Por ejemplo existen dos principios que son interesantes en el código de ética de la industria de la comunicación peruana:

• No se presentara la figura humana, en especial la de la mujer y el niño en situaciones indecorosas.
• No se expondrá a menores a material cuyo contenido este dirigido a adultos.

Sin embargo ello no se ve reflejado muchas veces en los medios, estos pasan por alto lo expuesto en los códigos ya que no les dan ninguna sanción.
Entonces lo que hace falta es que la sociedad misma sea la autorreguladora de ello, sea quien exija que aquello expuesto en estos códigos se cumplan para el futuro beneficio de la sociedad y de esta forma tengamos contenidos dignos en nuestros medios con mucha mas creatividad y trabajar en base a la construcción de valores para una sociedad con mucho mas criterio y de buena salud mental.


(1) Publicidad, Modernidad, Hegemonía. Eliseo R. Colón. Editorial de la Universidad de Puerto Rico.