lunes, 22 de enero de 2007

Comunicación; Concepto de Sí.

CONCEPTO DE SÍ. DIMENSIONES DE LO REAL Y DE LO IDEALIZADO.
Por Maria Sara Bazo, Marisa Carratitini y Silvina Martinez

Desde el punto de vista del receptor, la participación en los procesos de comunicación puede tener una cantidad de consecuencias importantes. Estas se dan en la comunicación persona a persona y también en la mediada.

Primero, con tal participación pueden establecerse significados para símbolos y para metasímbolos que no hubieran sido previamente entendidos. Esto se ve quizá con mayor facilidad en la adquisición del lenguaje que realizan los niños. Sin embargo, establecer nuevas configuraciones de señales es algo que puede ocurrir en todas las formas de la socialización, como en la educación, la propaganda o el aprendizaje incidental, donde se adquieren nuevos significados convencionalizados.Los significados pueden asimismo ser ampliados. Pueden agregarse nuevas señales a las configuraciones de significados existentes para símbolos determinados. Por ejemplo, para muchas personas la palabra doctor supone configuraciones relativas a la medicina. Para ciudadanos más educados, el término queda ampliado a nuevas disciplinas (doctor en leyes o en filosofía) que hayan supuesto una preparación especializada en diversos ámbitos del conocimiento.
Otra consecuencia de la participación en la comunicación puede ser la sustitución de nuevas configuraciones de señales para los significados antes aprendidos. Los anunciantes, cuando promocionan su mercancía, procuran a menudo sustituir viejos significados por otros nuevos. En general, la sustitución se refiere al enlace entre nuevas configuraciones de señales y un símbolo dado, eliminando así hábitos más antiguos de significado.
Finalmente la estabilización de significados es una importante consecuencia de la comunicación humana. El uso repetido de palabras específicas y la consiguiente y repetida activación de sus respectivas configuraciones de señales pueden reforzar los vínculos convencionalizados entre los símbolos y sus referentes. Estas consecuencias -las de establecer, ampliar, sustituir y estabilizar los significados- se consideran superficialmente como influencias sobre los receptores, aunque en la comunicación inversa (la reglamentación) pueden también influir en los comunicantes.Los significados específicos que se asocian con símbolos y metasímbolos particulares, como respuestas culturalmente definidas, dependen desde luego de la cultura particular en la que han sido socializados los participantes en la comunicación.
Los significados que las personas asignan a ciertos aspectos particulares del mundo físico o social no son inventados por ellas sino que son construcciones de la realidad, aprendidas en la socialización dentro de cierta comunidad de lenguaje. En este punto necesitamos ver la relación existente entre los significados personales, las construcciones sociales de la realidad y la conducta conformada respecto a esas construcciones.Percibiendo el mundo mediante el lenguajeLos antropólogos han estudiado los lenguajes de casi todas las sociedades del mundo. La conclusión es relativa a que: el lenguaje moldea la forma en que las personas perciben la realidad que les rodea y en que desarrollan creencias sobre ella.
En otras palabras, dos procesos básicos son consecuencias vitales del lenguaje específico que hablamos. Uno es la percepción y otro es la creencia. A la percepción la vimos como el proceso de identificación y clasificación de un símbolo dado y su asignación a una particular configuración ya depositada de señales psiconerviosas. La creencia, puede ser definida como un esquema dado de símbolos, cada uno de los cuales provoca su propia configuración de señales psiconerviosas. Además de ello, la pauta misma es un metasímbolo que suscita significados adicionales.La idea de que el lenguaje moldea la forma en que las personas perciben su mundo puede ser ilustrado de manera no técnica, comparando ciertos aspectos de los verbos en idiomas occidentales conocidos, con los verbos utilizados en el idioma navajo (indios navajos, S.O. de E.E.U.U.) En otros idiomas construimos tres categorías principales de tiempo con las reglas gramaticales para el uso de los verbos. Parece obvio, natural y totalmente lógico conjugar los verbos en términos de tiempo pasado, presente y futuro. Sin embargo los navajos no proceden así. Utilizan verbos que caen en dos categorías principales: los neutros y los activos. Los neutros informan un estado del ser, una condición de algún objeto o alguna situación. No se refieren al tiempo que transcurre. Por ejemplo, son utilizados para calificar una ausencia de movimiento o acción: "estar de pie", "estar sentado" o "en descanso".
Los activos informan sobre movimiento y actividades hasta no menos de siete categorías gramaticales.Los ejemplos de estas diferencias interculturales en la denominación de tiempos, aportan ilustraciones sobre un principio importante: las formas en que las personas asignan significados a las realidades físicas y sociales que les rodean están estrechamente vinculadas a sus convenciones de lenguaje. Cada comunidad de lenguaje divide, a su manera singular, aquellos aspectos de la realidad que quiere comunicar. Sus participantes en consecuencia, perciben su mundo en formas gobernadas por esas divisiones. Esencialmente, esa es una expresión de la concordada hipótesis de Sapir-Whorf. Obviamente esta supone que las personas tendrán dificultad en comprenderse entre sí, dadas las relaciones distintivas entre los símbolos y las configuraciones de señales. Incluso si pueden traducirse los idiomas entre sí habrán de informar y experimentar de manera diferente sus mundos internos y externos. Esto no solo tiene lugar entre pueblos exóticos en tierras lejanas, sino también tiene plena vigencia para nuestras vidas cotidianas (usos especializados del lenguaje).

Bibliografía consultada:
Teoría de la comunicación de masas, M.L.DeFleur y S.Ball-Rokeach, Paidós Comunicación. El lenguaje de la publicidad, Lisa Block de Behar Siglo veintiuno argentina editores S.A. El proceso de la comunicación. Introducción a la teoría y a la práctica, David K. Berlo, El Ateneo